En la oscuridad de la noche te esperaba. Cada paso que oía, hacía que mi corazón se acelerara esperando ver tu sonrisa tras las sombras. Cada minuto se hizo eterno y sólo deseaba ver tu mirada y descubrir mi corazón en ella.
Al final, cerré mis ojos, abatida, dejando que mi mente buscara tu mirada... y ahí estaba, escondida en alguna parte, esperando tan sólo a ser descubierta. Siempre está ahí, porque siempre estuvo ahí... porque forma parte de mí, formas parte de mí.
Cada átomo de mi ser late contigo, y en cada latido, sólo el universo me acuna... porque teniendo tu mirada lo tengo todo. Y el lo sabe, y me brinda esta oportunidad, para dejar que todo se pare durante un segundo... ese preciso segundo en el que nada más puede importar... sólo este momento. Mi momento... y el tuyo.
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