En los momentos de bajón, repasa todo lo que has andado y no mires cuanto camino te queda aún por recorrer.
En esos momentos de querer salir corriendo, recuerda que donde vayas, TU irás contigo. ¿de quien quieres huir? no tiene sentido ¿no lo ves?
En momentos de bajón, mírate al espejo y felicítate porque estás VIVO, porque estás sintiéndote y porque has tomado conciencia de tu estado actual. Después, escucha tu corazón y actúa.
En los momentos de bajón, tómate un respiro, apenas necesitas unos minutos, piensa en alguien a quien amas, aprecias o quieres y respira en tu corazón, la sonrisa volverá a tus labios rápidamente.
Cada bajón significa que has subido un trecho de la montaña, si no, no los tendrías. Significa que has aprendido algo más y que eres consciente de como NO te quieres sentir. Felicidades por ello.
Un bajón no es un retroceso, solo una pequeña parada, una pausa en tu camino, un "recomponerse", mirar a los lados, disfrutar del paisaje y tomar aliento para seguir caminando con alegría. Parar no es malo, incluso es necesario. La "marea" a veces te lleva por inercia y ese parón, te permite verte y mirar a tu alrededor, quien sabe, tal vez haya algo por descubrir ahí.
En los momentos de bajón recuerda que, algo está a punto de pasar. Las resistencias están cayendo y por eso, tu mente, te distrae hacia otro lado. Sé amable con tus emociones y pensamientos, permítete sentir ese bajón, sin darle tregua al desánimo o a la pereza. Permite que tus emociones afloren y después, con la mochila menos llena, podrás continuar caminando.
En momentos de bajón recuerda que los cambios es el motivo principal por el cual sentimos miedo y parar a respirar, tomar fuerzas y repasar tu camino te dará confianza y tu miedo desaparecerá.
En esos momentos de bajón, recuerda que no estás solo. Pide ayuda y déjate rescatar, sin expectativas, sin presiones, sin juicios y sin etiquetas. Muéstrate tal cual eres, deja asomar tu fragilidad y deja que, quien aparece en tu camino, te tome de la mano para ayudarte en el siguiente paso. No es malo caminar de la mano de quien siente fuerza para tirar de tí. Te dará fuerza para continuar caminando por tí mismo... hasta el siguiente bajón.
Todos necesitamos una mano de quien, en el mismo camino en el que nos encontramos, hoy siente fuerzas para tirar de otro. Tal vez mañana te toque a tí coger la mía, levantarme del borde del camino y ayudarme a andar unos kilómetros siendo tu el guía.
En momentos de bajón no te escondas, sé valiente y compártelo. Es más fácil cogerte de la mano si las tiendes hacia los que te rodean. Es más fácil acompañarte, aunque sea en silencio, si pides compañía para caminar o para permanecer sentado un rato.
En momentos de bajón, recuerda que tienes herramientas a tu alcance, enseñanzas, lecciones ya aprendidas, lágrimas ya derramadas y puños apretados que ya dejaron de tener fuerza. Lo que has experimentado forma parte de esa experiencia. Ya sabes como hacerlo, solo tienes que acordarte de recordarlo. Y si te olvidas de como hacerlo, busca a quien sabe como hacerte tomar conciencia.
Saborea cada instante, incluso ese momento de bajón. Siéntete vivo y agradece ese momento de bajón porque te da sabiduría y fuerza para continuar, te da un respiro en tu caminar y en tu aprendizaje. Nadie te exige nada, nadie marca tu ritmo, nadie espera que llegues un día concreto ni a una hora determinada. No lo hagas tu.
En momentos de bajón, sean por la razón que sean, no olvides que TU eres importante y que tienes derecho a sentir, experimentar, disfrutar, merecer, amar y ser amado. No olvides que, todo pasa. Sea lo que sea. No olvides que TU eres lo más importante para tí mismo. No olvides que hay alguien que te quiere, aunque solo sea una persona y por ella, merece la pena seguir caminando.
En un momento de bajón, siéntate y respira, llena tu corazón y sonríe por dentro porque eso significa que estás vivo y la vida es el mejor regalo que tienes, porque te da otra oportunidad, no hay límites, no hay tiempo, no hay plazos... puedes parar cada vez que quieras, ir al ritmo que quieras y sentir lo que quieras sentir.
Si estás de bajón, llámame. Te escucharé en silencio, sin juicios ni preguntas. Te abrazaré desde el corazón, sin prisas, sin condiciones, sin esperar nada más que, vuelvas a caminar cuando te sientas preparado. Y mientras eso no suceda, permaneceré a tu lado, te acompañaré con ese abrazo que puede ser eterno o me sentaré a tu lado a respirar contigo y recordarte, de vez en cuando, el precioso camino que se extiende delante de nosotros. Cogeré tu mano para que no caigas del todo. Guiaré tus pasos si las lágrimas no te dejan ver y te contaré lo que hay en el camino si tu visión se ofusca en tratar de mirar al pasado o al futuro.
Si estás de bajón, no te olvides de que no estás solo, nunca lo estás porque, allá donde estés, por muy lejos que te encuentres, mi corazón te escucha, sin esperar nada más que oir latir el tuyo con entusiasmo. No te preguntes el porqué ocurre, disfrutalo cuando suceda y sacúdete el alma cuando consigas sentirlo. Si estás de bajón, cuenta conmigo. Cuando sea y donde sea, déjame preguntarte ¿qué necesitas? y deja que tu corazón sea libre de pedir lo que le hace sentir bien.
Eso es vivir. Eso es sentir. Esta montaña rusa de emociones que llamamos cotidianidad nos empuja a veces a caer en picado. Puedes gritar, forma parte del juego. Sentir miedo y tristeza. No te arrepientas de lo que sientes, ni te avergüences de lo que sientes... Sentir implica una amplia gama de momentos distintos. Todos son necesarios. Todos sirven para algo. Hasta los bajones.
Si estás de bajón, confía en la vida. Ella sabrá a donde llevarte. Confía en el universo y déjate llevar, aunque sea solo ese ratito y disfruta del placer de no tener que hacer nada, ni pensar en nada, ni decidir nada, porque tienes excusa, estás de bajón y es otra persona quien se encarga de todo. No pierdes tu centro, no pierdes tu poder. Es solo un trecho del camino. Esa persona sabrá soltar tu mano cuando se lo pidas, cuando sientas que puedes caminar solo, cuando sientas que te sientes seguro. Y entonces caminará a tu lado, orgullosa de tu logro, admirando tu valentía, queriéndote más, solo porque, una vez tuviste un bajón y fuiste lo suficientemente valiente como para expresarlo, reconocerlo y dejarte llevar.
Hoy estás de bajón. ¿y que? Tienes derecho. Permítetelo, disfruta, siéntete. Mira a tu alrededor y busca la mirada de quien, atenta, cuida tus pasos en la distancia y respeta el espacio que mereces. Ese espacio siempre está ahí, por mucho que te acerques, por mucho que caigas, por muchos bajones que vengan, no pierdes nada tuyo. Al contrario, ganas fuerza y sabiduría. La humildad consiste en reconocer tus momentos de bajón y permitir que a tu alrededor lo sepan.
Si hoy estás de bajón, recuérdalo. Estoy aquí. Sólo silba y escucharé tu llamada.
Te quiero
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Gracias, gracias, gracias. sniff
ResponderSuprimirTe quiero!! :-)
ResponderSuprimirEso es formar una gran cadena tan grande como tu quieras y desees que sea.. Con la alegria y la esperanda, del corazon que tira de tu mano, con la esperanza, de que el universo siendo generoso, te aporte lo que necesitas..Siendo una mariposa, de trasformacion, un caballo que trota por estos mundos.. La flor que da color alegria y perfume a tus sentidos, el delfin que da amor y te empuja entre las aguas de esta existencia. AJNA [MAFCao]
ResponderSuprimir