Hoy quiero hablar sobre la emoción de vibrar conjuntamente en grupo... hoy quiero mostrar esa otra faceta mía, la de motera. Esa que muchos se preguntan porqué sigo teniéndola como parte de mi vida, a pesar de todo, del tiempo y acontecimientos.
Siempre he dicho que para mí, montar en moto es muy terapéutico, que me ayuda a soltar amarras, a soltar control, a confiar y a dejarme llevar. También he contado en alguna ocasión que montar en moto es como meditar... a solas contigo misma, dentro de tu casco, donde solo oyes el rugir de la máquina y donde solo importa el preciso momento en el que estás... no puedes llamar a nadie, ni hacer otra cosa más que lo que estás haciendo... dejándote llevar.
Te das cuenta de lo tremendamente terapeutico que es cuando, al llegar a casa, sientes como todo tu cuerpo te responde, tomas conciencia de partes físicas que ni sabías que tenías y es ahí cuando caes en la cuenta de lo alejados que estamos de nosotros mismos.
Además del placer que supone, por supuesto, salir en grupo, disfrutar de una afición común y compartir momentos con "tu gente" y es aquí donde hoy, quiero hacer un alto en el camino... en eso de "compartir afición"
Este fin de semana se ha celebrado en Jerez, como cada año, el Gran Premio de Motociclismo y yo, como cada año desde ni se sabe, he estado allí.
Todo es emocionante para mí, por más años que pasen y aunque parezca que "siempre es lo mismo" y lo es, aun así... es muy emocionante.
Pero este fin de semana he sido consciente de como la energía de grupo, un grupo de 148 mil personas, se une y se nota, te hace vibrar y sentir y el subidón es inexplicable.
Hemos vivido unas carreras muy emocionantes y con sorpresas de última hora, adelantamientos imposibles y valientes al mando de máquinas que ni el más experimentado motero se atrevería a pilotar en carretera.
En ese momento, la grada ruge, anima al corredor español que está a punto de conseguir la primera plaza. In extremis, a 4 curvas de la recta de meta, justo delante de nuestra grada, se lanza a adelantar y dejas de ser tu... te mezclas con cada ser humano a tu alrededor, tu voz es ahora "la voz", una única voz que "empuja" al piloto, lo lleva a ese momento en que consigue su esperado triunfo. Y el rugido se vuelve clamor, la piel de gallina, las emociones explotan y no hace falta decir nada. No puedes, porque el griterío sigue siendo atronador y la grada vibra al completo. Un trabajo bien hecho, riesgo y valor, amor por lo que uno hace y lo demuestra con acciones como esa, que se ven recompensadas, no solo por una copa en el podio, sino por esas 148 mil voces que se hicieron una para llevarlo en volandas hasta la línea de meta.
Cuanto poder tiene la energía de grupo y qué poca conciencia tomamos de ello. Cuanta emoción se puede llegar a sentir, a compartir, a disfrutar... cuanta emoción!
Allí, en la grada R9 del circuito de Jerez, observé a esa "energía humana", unida en un único propósito y no encontré rabia, ni miedo, ni dolor... no había tristeza, ni pena ni otras etiquetas que tanto nos gusta poner... había AMOR!! era puro amor lo que explotaba en cada corazón... era amor por la afición, por lo que estaba ocurriendo, amor por cada persona al lado con la que compartías el momento y amor por tener la oportunidad de vivir algo así.
No se puede explicar con palabras y tampoco le puedes contar a mucha gente en ese momento lo que en realidad está ocurriendo, lo que en realidad están sintiendo... la emoción indefinida es la mejor explicación para quienes no son conscientes de lo que se mueve.
Ayer domingo... desde el Circuito de Jerez, 148 mil personas sintieron AMOR a la vez, dejando explotar los sentidos, sin miedo al juicio, ni al qué dirán... simplemente, se dejaron llevar, como yo hago cada vez que me subo a una moto, rumbo al momento, al disfrute y a sentirme intensamente.
Jerez 2011!! Ahí estaré...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Estoy de acuerdo contigo, y mientras estabas relatando lo del circuito, me estaba acordando del Concierto de Coldplay en Barcelona. Cuando un grupo de gente se reune en torno a una aficcion comun, a una meta común, todas las energías se unen y se multiplican, y ese amor se tiene que sentir amplificado. Es igual que en los talleres, y las terapias. Parece que se hace más , o que lo que se hace cala más profundo cuando juntas tu energía con la de otros, aunque se toquen temas mas generales que en una terapia individual.
ResponderSuprimirDe todas formas, me alegro que te hayas liberado y tomado conciencia de tu cuerpo. Yo tambien recuerdo una época muy muy lejana cuando solía montar de paquete en moto, y sentía esa sensación de liberación que has comentado, pero luego nunca he tenido la oportunidad de repetir la experiencia, y la verdad es que las motos me imponen un poco de respeto, pero quien sabe, nunca es tarde...