domingo, 25 de octubre de 2009

Crónicas desde Ecuador 6ª parte

3 de octubre - Curso en Huaquillas y viaje a Guayaquil.



Hoy hemos ido a Huaquillas, al sur del país, casi en la frontera con Perú. Nuestro tercer curso de Reiki y de nuevo, emocionante, precioso... No tengo palabras para expresar lo que se siente cuando puedes aportar algo.

Pensamos que las cosas que tenemos en nuestro día a día, lo que para nosotros es normal saber, para otros, es un gran regalo y esa ha sido la palabra del día. Regalo.



Me emociona ver como nos esperaban y como nos tratan. Sienten que estamos haciendo algo grande por ellos y lo que no saben es que, ellos, con su humildad, hacen mucho más por nosotras.



La mayoría de los asistentes a este curso forman parte de las CEB (comunidades de educación de base) Se encargan de educar, formar y dar cobertura a gente necesitada, alejada de las grandes ciudades. Tienen un amplio programa de actividades y están muy comprometidos con la educación sanitaria.



La mayoría de estas mujeres y hombres han acudido a cursos de formación. Saben como poner un suero o una inyección. Son capaces de diagnosticar apendicitis, de poner un vendaje o curar una quemadura. Y es que a veces, el acceso al médico no es posible, no sólo porque estén lejos, sino porque la mayoría no puede pagar por las medicinas que les recetan. Reiki es sin duda, una buena manera de mantener esa estabilidad que necesitan.



En todos los cursos hemos insistido mucho en que, para hacerse Reiki, no es necesario estar enfermo. Reiki como prevención, esta ha sido la premisa de este viaje. El reequilibrio energético aporta mejora física y emocional y ellos, necesitan prevenir la enfermedad, para no tener que verse desasistidos, ya sea por lejanía o por imposibilidad económica.



Y aquí estamos el grupo al completo. Con nuestras manos en posición de DAR y RECIBIR, algo que ellos tienen muy presente.



Después del curso comimos allí mismo, en la casa pastoral, con el Padre Joaquin y la hermana Segun. Y Chavela, que nos acompañó y ayudó en el curso.



Mientras comíamos, organizamos la ida a Guayaquil. Teníamos que viajar 3 horas hasta la ciudad y los autobuses de la zona no parecían gustarle mucho a la gente de allí. Y es que son un pelín rápidos conduciendo y da miedo hasta verlos pasar. Así que, reservaron billete en una furgoneta particular que hace el trayecto a Guayaquil.

Este episodio fue un tanto particular... la cosa fue...

Desde Huaquillas, después de comer, emprendimos el camino de regreso a Santa Rosa. Lili conducía el coche del Padre JoseMari, que la verdad es que nos vino genial.
Allí hicimos las maletas, todo lo que llevábamos había que recogerlo, porque ahí ya no íbamos a volver. Y a las 5 de la tarde teníamos que estar en la puerta de la Iglesia del Calderón (la de Santa Rosa) porque nos pasaban a buscar directamente el chofer de la furgoneta.

Bien pues... puntuales, a las 5 de la tarde, El padre Anselmo, Liliana y yo, con nuestros maletones, estábamos en el lugar pactado. Pasan los minutos, un cuarto de hora y el chofer no viene. Llamadas a la "central" (que vete tu a saber como será eso) y nada... no lo cogen. Seguimos esperando y ya empezamos a ponernos algo nerviosos. ¿Se han olvidado de nosotros? ¿y ahora que? ¿cogemos otro medio de transporte? Sí pero... habíamos pagado por nuestro billete.

Más nervios... Chavela llama de nuevo a la central y nada. Deciden que lo mejor es ir al punto desde el que salen estas furgonetas y ahí, si el chofer ya se ha ido, que nos pongan en el siguiente que salga... Bien pues, busquemos un taxi... grande por favor, que llevamos muchos bultos y aquí hay algunos coches tan pequeños que ni nosotras cabemos... vale, vale... ahí viene un taxi.

Antes de meter las maletas, a pactar el precio. Aquí hay que hacerlo así, pactar el importe del trayecto antes de montarte, sino, te puedes llevar una sorpresita.
Venga perfecto, trato hecho y maletas al coche. Hacemos un poco de tetris con las maletas y cuando tenemos ya al Padre Anselmo montado y colocado en el coche, un piterío llama nuestra atención. ¿eso que es? ¿que pasa?

LA FURGONETA... aquí llegan tarde, pero llegan... está claro!!

Venga va.. maletas fuera... ah y el padre Anselmo también... no lo olvidemos!!

Trasladamos el equipaje a la furgoneta de 7 plazas, con un maletero minúsculo, pero el chofer de nuevo, haciendo tetris, consiguió acoplarlas. Entramos al coche y... Oh no!! HAY FUTBOL... a toda castaña eso sí... y a mi ya me empieza a doler la cabeza.

Nos sientan en los asientos de atrás del todo, Liliana, Anselmo en medio y yo. Bien pues... aprovecharé para echar una cabezadita, me pongo el MP3 y así no oigo el futbol. Pero no pudo ser. Anselmo que venía hablador, y como no se oía ni a sí mismo, levantaba la voz. El futbol a toda voz y el Padre, por encima, contándonos historias muy interesantes sobre el país, pero claro... estas historias, en otro momento, mucho mejor ehhh...

Nada, por fin terminó el futbol... (menos mal) y en un rato que se me hizo eterno, parece que estábamos... a medio camino!! Aun nos quedaba una hora y media más de camino y sinceramente, mi trasero ya no aguantaba más. Paciencia!!

Por fin, Guayaquil!! Una ciudad enorme. Solo habíamos visto el aeropuerto y como salimos de allí de madrugada no habíamos podido ver nada. Ahora era de noche también, pero aun era pronto y habia mucha actividad en las calles.

Llegamos a la Procura, donde Araceli y Mª Angeles nos estarían esperando. Bajamos los maletones, pagamos al taxista que nos trajo desde la parada de la furgo hasta allí y tocamos el timbre. Nada. La casa es grande, no lo habrán oído. Tocamos el timbre. NADA. ¿no hay nadie? Bien, llamemos al móvil (celular) de Araceli. NADA.
Esto es mosqueante... me veo durmiendo en un albergue esta noche. Tocamos el timbre. NADA!!!!

A lo lejos llegan dos personas, dos mujeres, con aspecto de españolas y efectivamente, al llegar... ¿Y Uds. quienes son? Ups... no era el recibimiento que esperábamos ehhh. Esto... verá... somos de España... venimos con el Padre Anselmo, aquí presente, a dormir aquí... :-/

¿y llegaban hoy? Pues si... es evidente no? estamos aquí!!

Total que... nos hacen pasar, nos explican que no sabían que llegábamos y que se habían ido al Malecon a tomar algo, pues estaban los hijos de una de las encargadas de la casa allí, de visita desde España y ni habían caido en que nosotros llegábamos.

Menos mal que les entró frío y volvieron a casa a por algo de abrigo, que si no... aún estamos tocando el timbre en la puerta.

Después de entrar al baño, coger una chaqueta y presentarnos, fuimos con ellas al Malecon, donde nos encontramos con el resto del grupo: Araceli, Gabriela e Iñaki, el hijo de Mª Angeles y hermano de Begoña...sí, ya sé mucho lío... pero así es más fácil después saber quien es quien.

Cenamos algo... ¿adivináis el qué? Sí, exacto... pollo y arroz... por cambiar un poco, jajaja y nos sentamos a tomar el fresquito en las terracitas del Malecón. Un lugar fantástico, como pudimos comprobar al día siguiente en nuestra visita turística por Guayaquil, pero eso será.... Mañana... así que... buenas noches!!

CONTINUARA...

sábado, 24 de octubre de 2009

El Padre Anselmo hace su balance

Antes de continuar con la crónica del viaje por Ecuador, me gustaría compartir con todos vosotros la nota que el Padre Anselmo nos entregó antes de marcharnos de vuelta a España.

Nos pidió que la transcribiéramos para todos aquellos que habéis estado pendientes del viaje, los que habéis colaborado de manera desinteresada y en general, para familiares y amigos que tanto nos apoyan. De modo que... ahí va!!

"En primer lugar agradezco a la Fundación Sauce haber hecho posible esta misión sanitaria al mundo de los pobres en Ecuador.

Los pobres suelen decir que el mayor problema no es qué comer, sino LA ENFERMEDAD. El hospital civil es gratuito, pero no lo son las medicinas que el médico receta cada día al visitar al enfermo.
Por eso muchas veces, se quedan en casa.

El Ecuador tiene 3 zonas muy distintas: La costa, donde pasé casi 20 años, Los Andes y la Selva amazónica.

Hemos dado el curso en 4 puntos distintos de la Costa, otro curso en Los Andes y por último en la Selva.

Se ha cumplido el sueño de dejar sembrada una PLANTITA: La terapia Reiki.

Pero que acompañar a esa plantita.

Nos han pedido que volvamos y las profesoras han repetido: VOLVEREMOS.

Rio Bamba, en el Chimborazo era meta especial, con doble compromiso: DAR Y RECIBIR, ya que allí trabajan mucho con las terapias naturales.

EL COMPARTIR FUE FABULOSO

"Habéis sido un regalo del cielo", nos decían.

El viaje a la selva nos dió un susto: el fuerte costo del avión que no había previsto ni invertido a tiempo. Pero la selva amazónica es la zona más abandonada, así que fuimos y la alegría fue grande.

Destaco también un regalo que Liliana y Loida me hicieron: iniciarme en TERCER NIVEL.
Quizá pensaron que mi participación completa en 6 cursos era como hacer el propio curso de tercer nivel.

He aprendido y apreciado el Reiki en mayor grado, gracias a que mis compañeras quisieron compartir conmigo LOS RESULTADOS FISICOS Y EMOCIONALES que la terapia Reiki aportó a SUS VIDAS.

Otro sueño: que la Fundación Sauce tuviera una sucursal en Ecuador. Hemos encontrado la Red BIO SALUD, extendida a varias provincias, con personalidad jurídica que cultiva las terapias complementarias, populares y alternativas.

¿Podremos conectar esta Red a la Fundación Sauce?"

Anselmo Arrieta

Crónicas desde Ecuador 5ª parte

2 de Octubre - Cursos en Santa Rosa. 97 personas.

En Santa Rosa hemos tenido dos cursos, mañana y tarde, con 54 y 43 personas respectivamente.

El primer curso de Reiki es en Santa Rosa, en la sala parroquial de la iglesia que, si bien es muy grande, hemos superado con creces las expectativas que teníamos.



Casi 100 personas que hoy, con la iniciación en Reiki I, han empezado un nuevo camino.



Una semillita que se instala en sus vidas y que estamos seguros, les hará crecer y ayudar a otras personas.



El curso de la mañana ha sido muy activo.



Las mujeres estaban muy interesadas, tenían necesidad de saber, de preguntar y es que, la mayoría de ellas son las voluntarias de los botiquines sociales que dan cobertura a aquellos que no tienen medios para acceder a la medicina.



También han venido más personas, relacionadas con la comunidad, que ofrecen su tiempo de forma voluntaria para cuidar enfermos, para asistir a las personas sin movilidad y que necesitan compañía y cariño.






Por la tarde, aun siendo también muchas personas, ha sido más emotivo.



Los problemas personales han salido a la luz y todos ellos están deseosos de estar mejor, para poder ayudar a los demás de manera más efectiva.



El balance final es muy satisfactorio. Todos los asistentes se han ido con la alegría de haber aprendido algo útil. Todos se sentían muy agradecidos y así lo hacían saber. En sus abrazos, sus miradas y sus palabras, había una gran carga emotiva, mucho cariño y agradecimiento.



Poder aportar este granito de arena a esta comunidad es un gran honor.



Ha sido una gran lección para mí, a nivel personal y humano. Al acabar el curso de la tarde me he sentido tremendamente afortunada por tener lo que tengo, por vivir donde vivo. Pero también me he sentido algo triste. Tantas emociones contenidas, los nervios por querer hacerlo bien y el cansancio propio de iniciar a 100 personas, ha hecho que las emociones propias se desborden un poco.

Me siento exhausta, agotada y algo aturdida también. No siento la necesidad de hablar, es como si, después de todo lo vivido hoy, no tuvieran sentido las palabras.

Esa mezcla de tristeza y plenitud, que no sé muy bien como explicar, solo me dejan lugar al silencio. Y es lo que haré esta noche. Silencio. Mañana temprano viajamos a Huaquillas, a impartir el tercer curso en la provincia del Oro. Allí un numeroso grupo de personas nos están esperando y de nuevo, tendremos la oportunidad de aportar y compartir los conocimientos.

He de decir que, a pesar de todo, este grupo de gente hizo un esfuerzo, de manera totalmente voluntaria y espontánea y recogieron un fondo, una aportación para que pudiéramos tener algunos dólares extra para movernos por el país. "Para que el Padre las lleve a cenar al Malecón en Guayaquil", decían. Sin duda, una lección de solidaridad y valor que me dejó sin palabras. Ecuador y su gente nos iba tocando el corazón.

Crónicas desde Ecuador 4ª parte

1 de Octubre - Un día muy intenso y especial



El 1 de Octubre es el dia de Santa Teresita. En la ciudad donde nos encontramos (Santa Rosa) hay un hospital que lleva su nombre y al padre Anselmo le ha llegado una invitación para oficiar una misa en honor de esta santa.



Nos invitan a asistir y puestos a dejarse llevar, allá vamos!! Además, querían presentarnos "en sociedad" y como iban a asistir médicos y enfermeras, podríamos informarles en el caso de que estuvieran interesados en el curso de Reiki.

Hemos asistido con Anselmo a la misa. De nuevo, hemos podido comprobar cuanto quieren y respetan al Padre, la gente se le acercaba con gran alegría, abrazándole y preguntándole el por qué de su visita. Todos coincidían en que estaba mejor que antes, incluso alguna de las asistentes le preguntaba por la “crema facial” que usaba. Ha sido muy divertido y entrañable ver esos reencuentros.






La misa ha sido muy bonita, sencilla pero profunda y con un mensaje muy enriquecedor: EL AMOR (1ª de Corintios 13). Han habido ofrendas, con velitas que representaban valores de la fe cristiana. Nos ha encantado ver al Padre Anselmo en “su salsa”, hablando de lo que gusta y compartiendo. Nos hemos emocionado en más de una ocasión, hasta incluso no poder reprimir las lágrimas.




Al terminar, les ha contado a todos el motivo de su viaje. Traernos a Ecuador para hacer unos cursos gratuitos de Reiki. Ha invitado a todos los allí presentes a asistir al curso de mañana Viernes. Muchos se han interesado y nos han preguntado.

Estaba convencida de que al día siguiente tendríamos a mucha gente en el curso.



La gente nos preguntaba y nos saludaba con mucho cariño. Un médico del hospital nos pidió que visitáramos a una enferma, una chica que estaba ingresada con un problema de depresión bastante profundo. Su hermana nos llevó con ella y aunque al principio no quería hablar y se le notaba un poco desorientada, estuvimos dándole un poco de Reiki y tratando de charlar con ella para conocerla un poco mejor y que nos contara como se encontraba.

Después de un ratito la dejamos, mucho más animada y creemos que, con cierto optimismo. Apenas pudimos estar unos minutos con ella, pero creo que bastó, al menos para darle un poquito de esperanza. Hay muchos casos, cada cual con sus cosas y aquí hay mucho por hacer.

En el hospital, que es reconocido en Ecuador como uno de los que mejor servicio humano ofrece, hay un equipo muy comprometido y esperamos que ese compromiso siga adelante.



El Padre Anselmo seguía con sus reencuentros, saludando a viejos amigos, con los que ha compartido momentos muy importantes en su vida. Nos invitaron a acompañarles a tomar algo y probar los ceviches, un plato típico de la zona. En 3 vehículos nos trasladamos un buen grupo hasta el restaurante y allí compartimos un rato muy agradable.




Con tres Hermanas que colaboran y trabajan en el hospital y familiares, amigos del Padre Anselmo. Algunos de ellos se apuntaron para el curso.







De vuelta a casa y descanso. Por la tarde teníamos pensado ir a una de las zonas más rurales de santa rosa. Y eso hemos hecho. De nuevo en la camioneta, con Liliana como chofer, hemos puesto rumbo a Valle Hermoso y, cuando empezamos a adentrarnos en las carreteras rurales entendí porque tiene ese nombre.



El paisaje es sencillamente espectacular. Montañas y valles verdes, llenos de vida y que ofrecen una visión increíble. La belleza de la zona contrasta con las casas a medio hacer que nos vamos encontrando en el borde de la carretera. En el río se agrupan una serie de casas y allí, hay uno de los botiquines sociales que desde la iglesia de Santa Rosa se gestionan. En San Carlos. Pero aún no habíamos llegado a nuestro destino.




El paisaje era cada vez más espectacular y por fin, llegamos a Vallehermoso.



Una aldeita de unos 500 habitantes donde ni siquiera tienen asistencia médica diaria. Un médico les visita 2 veces por semana, pero ahí, Olimpia, gestiona el pequeño botiquín social, donde faltan muchas medicinas, pero al menos, tienen lo básico.





Nos abren las puertas de su casa, nos ofrecen un rico zumo de fruta y nos cuentan un poco las necesidades de la aldea. Ellos, los que colaboran con la congregación procuran educarlos en materia de sanidad e higiene.



Y al menos los niños van a la escuela... no como otros!!



Tienen carencia de vitaminas y las gripes y catarros son habituales. Viven de lo que les ofrece la tierra y aunque carecen de todo lo que para nosotros sería considerado como “básico”, se les ve felices. Se sienten orgullosos de su tierra, de su labor ahí y de su pueblo. Me ha emocionado la frescura de sus caras, la amabilidad y sobre todo, su deseo de compartir y ayudar.



Con el corazón lleno de toda esa belleza, tanto natural como humana, hemos regresado a Santa Rosa, a la casa base donde hemos podido disfrutar de una merienda especial, con el queso que nos han regalado en Vallehermoso.



Después a cenar y de ahí… a descansar. Mañana comenzamos el curso, la primera toma de contacto con Reiki y el verdadero propósito de este viaje. Hasta mañana!!

Crónicas desde Ecuador 3ª parte

A nuestra llegada, el Padre Josemari nos esperaba, para llevarnos directamente a Santa Rosa. Nos esperaban 3 horas de viaje en coche... y eso recien aterrizados tras 12 largas horas de avion... en fin, ahí vamos. Felices de estar en nuestro destino.


Y por fin llegamos a Santa Rosa. Cansadas eso si, pero recibimos una estupenda bienvenida por parte del personal de la Casa Pastoral: Chavela y Piedad, las dos mujeres que coordinan, no solo las actividades propias de la parroquia, sino las actividades sociales que se llevan a cabo en esta ciudad. Estamos aprendiendo mucho con ellas, pero antes de entrar en materia… había que descansar, así que, nos llevaron a nuestra habitación, para que dejáramos nuestras maletas, nos refrescáramos un poco y a descansar un ratito.





Después de descansar y antes de comer, Lili y yo nos fuimos a dar un paseito por la zona, sin alejarnos mucho porque aun no conocíamos la ciudad. Fuimos a ver la Iglesia, en la que Padre Anselmo estuvo durante años.

Después de comer y antes de irnos a visitar algunos lugares de la zona, tocaba comunicarse con la familia y amigos y además, recibimos un regalo de Anselmo. Su libro dedicado, Gracias!!



Con ganas de saber un poco más, como viven y se ayudan en la comunidad de Santa Rosa, decidimos ir a visitar alguno de los botiquines sociales de la zona. Un grupo de mujeres, perfectamente formadas con cursos que ofrece la parroquia y con un pequeño botiquín con el que atienden a la gente de la zona. Ellas serán las primeras que hagan el curso de Reiki de mañana día 2 de octubre. Además de ellas, otras personas que visitan y atienden enfermos también estarán en el curso. Hemos programado 2 cursos para el día, por la mañana y por la tarde, para tratar de dejar iniciada a la mayor cantidad de personas posibles. Hacen una labor tremendamente importante, aportando ayuda y escucha. Pretenden educar en la prevención y asistir, en la medida de lo posible a quienes ya están enfermos.
Tenemos una camioneta a nuestra disposición y Lili, se ha convertido en la Chofer oficial de este viaje.




De camino a uno de los botiquines en “Limón Playa” pasamos por diferentes zonas de la ciudad, los paisajes contrastan con la ciudad en sí misma, donde conviven casas totalmente abandonadas con otras más nuevas y reformadas. Aquí visitamos el botiquín de Josefina, una de las voluntarias de la parroquia del Calderón. Algunas calles están asfaltadas, pero muy pocas y el resto, aunque transitable, está en peores condiciones. Menos mal que llevábamos un buen coche.




Para ser el primer día ya estaba bien. Cenamos muy temprano, estábamos cansadas y la verdad es que con razón. Así que, nos fuimos a dormir y a disfrutar de un merecido descanso. CONTINUARA...

Crónicas desde Ecuador 2ª parte

29 de Septiembre de 2009

A las 9 de la noche partimos desde la Fundación Sauce camino del aeropuerto, con nuestras maletas y las del Padre Anselmo, con quien nos tendríamos que encontrar para recoger nuestra tarjeta de embarque y viajar a Guayaquil.
Cuando llegamos a los mostradores de Iberia nos informan que la compañía con la que viajamos es LAN Ecuador y nos vamos a los mostradores correspondientes donde esperamos una larga cola para facturar nuestras maletas.

Solo nos quedaba esperar a que llegara Anselmo, para poder sacar su tarjeta de embarque. Cuando llegó y gracias a la intervención de Liliana, lo sacaron de la fila y lo pasaron directamente por el mostrador de facturación (si es que este hombre tiene enchufe)

Pero ahí no ha quedado todo. Nos informan que, desde donde nos encontramos, hasta la puerta de embarque hay algo más de 30 minutos andando (la T4… menuda faena!) y le ofrecen a Anselmo llevarlo en sillita de ruedas. El se sorprendió mucho y nosotras rezando para que no se le ocurriera decir que el había hecho el camino de santiago…
Finalmente, llega la asistencia… Como veis, Anselmo iba de lo más cómodo… y nosotras que empezamos a tener hambre.



A partir de aquí todo fue como una carrera de obstáculos… teníamos que coger el trenecito que comunica la T4 con la satelital, desde donde salía el avión. Anselmo lo llevaban en camioneta y nosotras queríamos comer… todo no se podía, íbamos a la carrera y siempre pendiente de reencontrarnos con Anselmo donde nos iban indicando.

Por fin llegamos a la zona donde estaba nuestra puerta de embarque, ahí nos estaba esperando Anselmo, con su “chofer” de carrito que nos dice que tenemos 20 minutitos para picar algo si queremos… ¡Claro que queremos! Me pongo en cola para pedir algo y había mucha gente, perdimos esos 20 minutos de ventaja en la cola, pero al menos, ya teníamos algo de comer. Bocadillo de jamón y queso, coca-cola y leche caliente con napolitana para Anselmo. A medio comer, el chofer aparece para llevarse a Anselmo y claro… Nosotras tenemos que ir con el. El bolso, la mochila del ordenador, la chaqueta, la lata de cocacola y el bocata… y a salir corriendo, literal, porque el chico que llevaba al padre, corría que se las pelaba.

En la puerta de embarque ya había una larga cola de pasajeros esperando para entrar al avión y nosotras, al ir con Anselmo, entramos con el, por el pasillo de al lado, sin esperar cola (el enchufe de Anselmo también nos llegó a nosotras)

A Liliana le entra un ataque de risa, no podíamos con todo lo que llevábamos en las manos, y encima ahora también llevábamos el pasaporte. La sillita, con Anselmo, corría que se las pelaba por el pasillo de acceso al avión y nosotras, entre la risa y los bultos, no dábamos a más. Fue un momento muy divertido. Liliana decía: Anselmo se nos pierde!! Y yo le decía: vamos Lili, corre!!

Por fin… estábamos en el avión!! Nos acomodamos, guardamos las mochilas con los Pc’s y pudimos acabar nuestro bocadillo. Menos mal!!

Ahora solo quedaba esperar a que el resto del pasaje embarcara y comenzar la marcha. Despegue perfecto, a pesar de la lluvia y en un ratito volvimos a cenar, esta vez sin prisas, en el avión, sentadas cómodamente y con Anselmo ya ubicado en su asiento.
Dormimos a ratos. La verdad es que 12 horas de vuelo es mucha tela. Pero entre cabezada y cabezada llegó el momento del desayuno y a continuación, el aterrizaje, que la verdad, ni nos enteramos… la gente aplaudía al piloto y por fin… ESTAMOS EN ECUADOR!!

Tras salir del avión tocaba pasar los diferentes controles: pasaporte, recogida de maletas, aduanas y temperatura corporal… sí, tal y como se lee: Nos tomaron la temperatura, uno por uno, con una cámara térmica, que indicaba si alguien tenía fiebre, para detectar posibles casos de Gripe A.
Todo en orden, maletas en el carrito y… a respirar aire Ecuatoriano.



CONTINUARA...